¿
La Agrupación
de Guerrilleros Españoles, brazo armado de la UNE, incorporada
como componente muy respetada de las Fuerzas Francesas del Interior
?
¿ Los esfuerzos de la UNE para sostener y ampliar los maquis en España,
simultáneamente con el desarrollo de la Resistencia en Francia y luego
después de la Liberación ?
¿ La ofensiva en el Pirineo en el otoño de 1944 ?
¿ La Juventud Combatiente,
potente movimiento de la juventud española en la Francia de la
posguerra ?
¿ La persistencia de la guerrilla, después de la victoria
de los Aliados, en Galicia, en Asturias, en León, en el País
Vasco, en Cataluña, en Levante y en Aragón, en Castilla
y en Andalucía… ?
De todo esto se habla poco o mal.
Unos lo ignoran. Otros se callan.
Algunos autores evocan la ofensiva en el Pirineo pero la reducen a una escaramuza
de honor e incluso en una aventura. Olvidan el contexto que prevalecía
en el verano de 1944.
Las potencias del Eje tenían graves dificultades. El movimiento antifascista
era ya una fuerza de primer plan, políticamente y militarmente, al
nivel mundial. Para los demócratas, especialmente para gran
parte de la juventud, era natural proseguir la acción para derribar
todos los gobiernos que encarnaban el fascismo.
Es en estas circunstancias que la Asemblea General de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), creada en 1945, adoptó, en febrero
y diciembre del 1946, resoluciones que no podían menos que animar
a los que combatían en los maquis de España y a los que
les sostenían.
A continuación damos un extracto de la resolución de
diciembre del 1946 que atestigua claramente que dos años después
del fracaso — limitado y relativo — de la operación del Valle de Arán,
la voz de los antifascistas consecuentes era bastante fuerte para ser
oída por la ONU, hasta obtener resoluciones y preconizar medidas
contra el régimen de Franco.
¿ Cuando en los maquis o sus bases de apoyo, cuando en los
medios solidarios de Francia y de Navarra [fórmula propia al francés]
se conocían estas posturas, no podía esto estimular la
adhesión a la lucha armada ? La respuesta es sin duda :
sí.
Ahora bien, estos documentos muy significativos y de peso excepcional, son
ignorados totalmente en ciertas obras, académicas o de gran difussión,
que se interesan en lo occurido después de la guerra civil. Esto
pide reflexión.
En la jornada Reconquista de España en Toulouse, el
4 de diciembre de 2004, estas resoluciones de la ONU fueron presentadas en
una gran pantalla. Numerosos participantes [vinieron unas doscientas cincuenta
personas] que las descubrían, o quizás redescubrían,
estaban sorprendidos, positivamente sorprendidos.
Entonces, a un historiador universitario, especialista de la política
extranjera de España entre 1931 y 1939, le pareció pertinente
disminuir la importancia de los actos de la ONU, más o menos
con estos términos : « Bien se sabía que las
resoluciones de la ONU no eran de fiar. Se sabía también
que la Sociedad De Naciones había traicionado a los republicanos españoles
con la política de « No intervención ». No
se podía confiar tampoco con la ONU ».
|
Pues
no, buen amigo. La ONU recién nacida era virgen de combinaciones, de
infracciones, de abandonos que se le pueden reprochar más tarde.
¿ La SDN dice usted ? Precisamente, la ONU era esperada como una
superación de las carencias de la SDN.
¿ La « no intervención » dice usted ? La política
de « no intervención », cubierta por la SDN, era
ya inadmisible en 1936 cuando la Alemania nazi era ya potente. Luego
¿ cómo resignarse a la idea de que la ONU iba a traicionar
sus resoluciones antifascistas cubriendo una nueva « no intervención
» en 1946, después de la derrota de la Alemania nazi
?
Naturalmente, no bastaban las palabras, había que obrar para mantener
y desarollar la conjunción de fuerzas en favor de la intervención
libertadora en España, y no resignarse por adelantado facilitando
la segunda « no intervención
».
¿ Vamos a felicitar a las fuerzas democráticas
que rompieron demasiado pronto el combate armado antifascista ?
¿ Vamos a agobiar — aunque sólo sea olvidando
de rendirles homenaje — a las fuerzas democráticas que muy lógicamente,
y con mucha valentía, prosiguieron este combate ?
Digámoslo sin acrimonia pero claramente : los que tenían
la ilusión de que los gobiernos aliados iban a echar a Franco por
la diplomacia, sin que hiciera falta una presión militar, se
equivocaron.
Los que temían o invocaban un peligro comuniste (o/y anarquista)
en España se equivocaron.
Como se equivocaron en Francia los que temían al Frente Nacional,
que temían a los FTP [Francs-Tireurs et Partisans], que
temían el sublevamiento del pueblo de París. Cierto Rol-Tanguy,
comunista y ex-brigadista en España, mandaba a las Fuerzas Francesas
del Interior de la Île-de-France. Ciertamente los comunistas pesaron
mucho en la Resistencia, pero fue un gobierno de unión nacional el
que se instaló en la Liberación y no una república soviética.
En definitiva, los que rehusaron la unión sin exclusivas —
pero con determinación — de todos los antifranquistas se equivocaron.
Luego, el franquismo sobrevivió treinta años y el neo-franquismo
todavía más. Costó muy caro.
La política de « no intervención » prevaleció
en 1936-39, pero ¿ no había que combatirla ?
¿ Debían los republicanos renunciar a defender la República
?
¿ Debían considerar ya en 1936 que la guerra estaba perdida
de antemano y que debían abandonar las armas sin combate ?
¿ Debían considerar en 1946 que la lucha armada iba
a fracasar ?
¿ Qué hubiera pasado si todos los antifascistas se hubiesen
unido para apoyar y desarollar la política de intervención que
había dado un paso en la ONU ?
A finales de 1937 André Malraux publicó « L’Espoir
» [es decir : “la esperanza”, novela que trataba de la GCE].
A finales de 1945, el mismo André Malraux fué ministro de
la información del gobierno de Francia.
Sí, en estos tiempos de liberación la esperanza era legítima.
Más que nunca.
Honor a los que no desesperaron.
Enrique
FARRENY DEL BOSQUE- 12 février 2005
|