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Marcos Ana
"Si salgo un día a la vida"
Né en 1921 dans la région de Salamanque, Marcos Ana (Fernando Macarro Castillo) a connu les sinistres geoles franquistes. Son calvaire commence en mars 1939, il a tout juste 18 ans. Torturé pendant 43 jours , il est condamné à mort... Quand il sort de prison, le 17 novembre 1961, il a 40 ans. Il a enduré vingt-deux années et sept mois de détention ininterrompue. Les poèmes que ce militant communiste a écrits en prison sont d'une très grande beauté. (Traduction en ligne prochainement)

« Al terminar la guerra civil fui detenido en el puerto de Alicante y conducido al campo de concentración de Albatera. El hambre era tan horrible en aquel campo que el que tenía la suerte de encontrar unas briznas de hierba las devoraba con un ansia salvaje. Para beber un vaso de agua había que guardar cola ante una cisterna, a veces durante veinticuatro horas. Pude fugarme de este campo, pero a los pocos días fui entregado por un confidente a la policía. Ingresé en la cárcel de Porlier y en mi expediente personal consta que tuve que ser hospitalizado durante tres meses para curarme de “ciertas heridas”. Esas “ciertas heridas” fueron los malos tratos sufridos en la comisaría de la calle Almagro nº 39, uno de los centros de tortura más famosos de Madrid. Desde entonces, desde mayo de 1939, he permanecido encarcelado hasta la tarde del 17 de noviembre de 1961. En total veintidós años y siete meses de cautiverio. Cerca de nueve mil días y nueve mil noches sepultado bajo las piedras y los cerrojos de los presidios. Dos veces estuve con la pena de muerte y he conocido las cárceles de Porlier y Conde de Toreno, de Yeserías y Ocaña, de Alcalá de Henares y la prisión de Burgos, donde he pasado los últimos quince años de mi cautividad ».
Mi casa y mi corazón

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves :
abierta siempre a los hombres,
al sol y al aire.

Que entren la noche y el día.
Y la lluvia azul. La tarde.
El rojo pan de la aurora.
El campo: sus verdes mástiles.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales.
Ni la golondrina, el vuelo.
Ni el amor, sus labios. Nadie.

La casa y el corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Marcos Ana
¿ La vida ?

Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río,
cuando se cubre de pájaros.

Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.

Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.

Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.

¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?

¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una sepultura
y la canción de mis losas?

Veintidós años... ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma...

Escribo a tientas: “el mar”, “el campo”...
Digo “bosque” y he perdido
la geometría de un árbol.

Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.

(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).
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